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enero 28, 2011

¿Y el proyecto?

No, no estaba muerto... tampoco de parranda.

No sé qué pasó con el proyecto, de repente la avalancha que se llama vida me dejó un sinsabor en los deditos y no pude teclear más. Era una etapa, quizá. Un pequeño paréntesis en el que todo me daba pereza y las cosas y las actitudes de mis cercanos me asustaban. Miedo es lo que tuve. Miedo a escribir sobre mis miedos. Miedo a escribir lo que pensaba. Parálisis emocional total. Shock. Llanto. Drama. De todo un poco... y de nada, pues, todo.

El proyecto no se acaba. Eso me lo ha dicho la nostalgia horrible que de pronto sentí al recordar el desahogo que me produce escribir mis estupideces -que bien o mal escritas, son muy mías y las quiero-. Escribir es terapéutico. Me sana. Me alivia. Me relaja. Ahorita mismo no debería estar aquí, pero lo hago igual porque de todas formas estoy bloqueado y no puedo escribir lo que de mí se espera. El proyecto continúa, sí. ¿Palabras al aire?... no sé, igual sirven para llenar esa sensación de vacío que a veces me sobrecoge y me lastima tanto.

Es sensación que solo se cura con letras más o menos articuladas.

Hola de nuevo.

septiembre 17, 2010

vos sos absurda

Tenés miedo y no lo escondés más porque no podés.
Has engañado a tu mente y la has dejado creer que la decisión está tomada, que te quedarás inmóvil, cómoda en esa pequeña silla con rueditas inquietas y chillonas, pretendiendo cambiar el mundo con palabras y silogismos baratos.

Pero tonta no es, tu mente. Algo sospecha. Algo sabe. Lo percibe entre toda la incertidumbre, sabe que en algún lado de vos hay valor, sabe que por algún rincón se te coló la valentía y el coraje para saltar hacia lo nuevo. Lo que te aterra tanto.
No podés concentrarte. No podés con lo cotidiano y eso mismo te delata. Le das pequeñas pistas a la cabeza y te sorprendés con señales de cambio imaginadas en cada esquina. Lo nota, tu mente: estás dudando demasiado. Estás en evidencia, vestida con un traje de indecisión flagrante.
No podés con el estrés. Ese estrés discursivo y cansino. Pobre, tu mente. Pobrecita, vos. Estás comenzando a abatirte con tu panoplia de ideas afiladas y redundantes, cobardes y gastadas. Pobrecita, en efecto, por absurda irremediable, pero estás en todo tu derecho a serlo.

mayo 03, 2010

Unsent


La curiosidad morbosa lo impulsa a uno(a) a leer la correspondencia ajena siempre que se tiene la oportunidad. Creo.
Esta es su oportunidad de hacerlo.


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El proyecto se piensa terapéutico esta mañana y en un arranque de ansiedad me dice secretamente al oído que si no me atrevo a mandar este mensaje 'en la vida real', al menos debería animarme a publicarlo en el pleno del ciberespacio y, así, sentir un poco de liberación (de todos modos, muy probablemente nadie esté leyendo).

El problema es que siento una especie de cosquilleo cochino en el estómago, como de miedo, como si la contraparte fuera a leerlo, como si por alguna infortunada coincidencia de la vida llegara a este blog, supiera quién soy y se identificara con el contenido de la carta. Ajá, la paranoia del ciberespacio anónimo me sobrecoge, pero por hoy trataré de superarla. Todo sea por los efectos pseudo terapéuticos:


You're such a cutie pie. Impossibly cute. I would sure love to fuck you all over someday (or viceversa). I am obviously attracted to you but I am also pretty aware that nothing can ever happen between the two of us. At least not in the near future. I have to say I'm thankful to have found you (or viceversa). You have no idea how helpful you've become to me. Thank you so much for making me feel wanted. I do keep you in mind and dedicate a couple of my thoughts to you. But I am not going to lie. I have recently been through some sort of love debacle and I am not yet convinced that I'm over a certain someone (or viceversa). I have to be very honest with you. I like you, but not as much as you say you like me. I appreciate your kind words and everything you've ever let me know you would do for me, but words can't quite convince me. I'm sorry if I seem harsh. I'm sorry for calling you a stupid kid the other day, I never intented to question you either. I'm sorry for being such a jerk to you sometimes, honestly, I don't really know why you like me still. Think about this please and use it to hate me.You don't deserve this.

febrero 22, 2010

Conexión


¿Qué escondés debajo de tu pantalón flojo y tus zapatos viejos? ¿Qué hay más allá de tu pecho flácido y maloliente, ese que se mueve incoherente debajo de tu tank top de supermercado?
No puedo saberlo, no puedo leerte y tengo que reconocerlo: la curiosidad me carcome. Me detengo fijamente en tus ojos y no logro descifrarlos. Te veo bailar como autómata al ritmo de una canción obscena, sucia, casi tan grasosa como tu cara, pero aun así, no logro entender tus señales. Y es que estás en un trance. Uno que te hace invisible, ajeno a los espectadores, ajeno hasta de tu propio cuerpo.
En principio, verte parado frente a mí, en alto, debería excitarme. Debería, en el menor y peor de los casos, producirme una erección aunque sea refleja, pero no.
No logro pasar desapercibido tu entrecejo fruncido, ese que me regaña por estar ahí, viéndote humillado. Viéndote contonear la dignidad al compás de un baile sexual que no deja nada a la imaginación. ¿Estás enojado en realidad? ¿O estás simplemente preocupado por tu próximo movimiento? Ese paso complicadísimo en el que colgás cabeza abajo en un tubo de metal posiblemente oxidable.
Sos un enigma que me intriga como nunca, un signo de interrogación convertido en danza vulgar, sin forma ni buenas maneras. Sos una pocilga, pero a la vez una necesidad. Un placer culposo, una aventura prohibida. Sos un lugar de mala muerte, un cuerpo amorfo. Sos lo que sos, porque creés que no podés ser otra cosa. Sos vos mismo, reflejado en mis ojos de miedo, de ansiedad y paranoia morbosa. No te culpo, tampoco te cuestiono, pero no sos para mí.

febrero 02, 2010

enero 20, 2010

Yo leía libros sin saber leer

Y me inventaba las historias y los personajes. Todo.
Me inventaba también las noticias del periódico y, ajá, como no sabía leer, lo agarraba al revés y pretendía tener larguísimas sesiones de lectura en la mecedora de mi abuelo. Él a la par mía, leyendo de verdad, viéndome de reojo y probablemente sonriendo 'para sus adentros'.
He visto fotos, son sencillamente graciosas.
Siempre que alguien me preguntaba lo que haría cuando fuera grande, yo decía: "escribir". Pero, pues, no soy escritor y no pretendo serlo tampoco.
El destino me ha amarrado a un montón de letras, pero no es literatura. Es otra cosa, es trabajo.
Ahora, con esto supongo que es distinto... puedo escribir lo que sea, a la hora que sea y lo que sea que escriba, lo ve quien sea.
Es un tipo de libertad bien extraña, una a la que no estoy muy acostumbrado.
Así que, nada, esto supone ser una suerte de advertencia: no soy escritor.
Esto es un blog sobre todo y nada. Y más que eso, esto será un blog bipolar. O sea, de todo un poco.